Hugo Tovar

Arte Contemporáneo de México

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Los inicios de Hugo Tovar

Nacido en Tláhuac, Ciudad de México en 1967. Curioso y autodidacta por naturaleza a la edad de cuatro años, y antes incluso de asistir a la escuela aprende a leer y gracias a esto entra en contacto con diversas expresiones artísticas a través de los libros, y desarrolla un gusto por la literatura a muy temprana edad, así mismo desde muy pequeño se inclina por las artes plásticas de la mano de un tío muy cercano y querido (Fernando Cuauhtémoc, tío Temo) quien lo introduce y le fomenta  gusto por la literatura y la música, es él también quien pone en sus manos las primeras acuarelas y su primer equipo de pintura. Es entonces que a la edad de diez años ya se pueden encontrar testimonios de su pintura. 

Ya en la adolescencia empieza a trabajar en distintas y muy variadas actividades que le permiten entrar en contacto con diversos materiales industriales y de construcción, mismos que utilizará más tarde en su obra plástica. Es aquí donde empieza su fascinación por los materiales reciclables y el deseo de experimentar

Por eso mismo es que muy joven a la edad de dieciséis años motivado por un espíritu aventurero y una sed de conocimientos abandona el hogar para recorrer diversos estados de la república mexicana. Siendo así como en 1989 llega al estado de Oaxaca, lugar donde entra en contacto con diversos jóvenes quienes en ese entonces eran también artistas en ciernes y que a la postre serían la actual camada de creadores que consolidaron un gran movimiento artístico en Oaxaca que había iniciado Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo entre otros grandes maestros.

 Es en esos años de principios de la década de los noventa que llega al Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo en dicha ciudad de Oaxaca y empieza a trabajar la pintura, el dibujo, el grabado y la escultura con más seriedad y conciencia. 

Es en esta etapa de su vida que de la mano del Taller de artes plásticas Rufino Tamayo y auspiciado por el Maestro Juan Alcázar participa en un proyecto para llevar educación artística y formación de público y artistas a diferentes comunidades de Oaxaca, impartiendo clases de dibujo, pintura y escultura en comunidades rurales. Trabajar con niños y jóvenes campesinos en las comunidades oaxaqueñas le permite vivir de lleno la riqueza y acervo cultural genuino de los pueblos originarios. Pero esa experiencia le hace también padecer las extremas condiciones de marginación, pobreza y rezago social en que se encuentran sumidas las comunidades lejos del discurso oficial folclórico y los beneficios ¨derrama económica¨ que genera el negocio turístico creado precisamente en torno a un discurso étnico.

Estas vivencias lejos de desanimarle le inspiran y motivan a tratar de incorporar a su trabajo la imaginería y cosmogonía de los pueblos originarios mezclándola con mitos y elementos urbanos de las grandes ciudades. De ahí que en su obra empiecen a aparecer animales extraños (Animalejos), mezclados con seres fantásticos de la imaginería popular (Nahuales) fusionados también con seres humanoides.