Javier y María Soledad Jiménez , artistas oaxaqueños

Artesano por pasión, Javier empezó a familiarizar con los pinceles en muy temprana edad, pintando paisajes que con el tiempo se convertirán en maravillosos tallados de flores y patrones como claveles y flores istmeñas, inspirados a los bordados que las mujeres de esta y de otras regiones, utilizan en su vestimenta.

El proyecto de Javier empezó a crecer cuando se casó con Maria Soledad Fabian, la cual  aportó un toque de elegancia con sus trazos delicados y degradaciones del color. Con el paso del tiempo el taller ha ido creciendo y cuenta ahora con 15 jóvenes artesanos que trabajan juntos alrededor de la misma mesa, cada uno con su propio talento y personalidad.

“El proceso que llevamos desde su inicio hasta el final, es totalmente manual. Escogemos primero el trozo del madera de copal para formar la pieza y comenzar a dibujar. Una vez terminado, el dibujo es picado con la navaja hasta que los patrones dibujados queden en relieve. Cuando la madera esté totalmente vaciada, lijamos y limpiamos todas las imperfecciones que quedaron y iniciamos el proceso de secado y curado de la pieza. La duración de este proceso depende del tamaño y grosor de la misma. Todo tiene que estar perfectamente liso y seco antes de empezar con los detalles de la decoración”.