Alebrijes, Tonas y Nahuales

Selección de piezas destacadas:

¿Qué son los Alebrijes?

Alebrijes, Tonas y Nahuales son animales protectores que nos guían y nos protegen, a lo largo de toda la vida. Antiguamente en los pueblos Zapotecos, el padre asignaba el animal protector a cada recién nacido, su Tona, junto a la bendición paterna.
Las Tonas son animales con espíritu que con el tiempo se convierten en Nahuales. El Alebrije nace de los sueños, la fantasiosa representación del Nahual que se convierte en una figura espiritual.

El copal se siembra y recolecta para que expertos machetes y navajas terminen de dar a su madera ligera y noble, la forma en que la naturaleza la tenia destinada. Una rama ondulada se convertirá en un felino acechando, otra en un coyote aullando a la luna. Una vez tallada, la madera tiene que reposar y esperar pacientemente que toda la humedad salga de su interior y revele las vetas que necesitan ser resanadas.  El proceso tarda varios meses, de acuerdo con el tamaño de la pieza, y solamente finaliza cuando esté totalmente lisa y lista para su coloración de fondo. Posteriormente, es en el proceso de decoración que se desarrollan grecas y colores de extraordinaria belleza y significado, testigos del legado y la sabiduría de los antiguos Zapotecas, para las nuevas generaciones.

Taller Jacobo y María Ángeles

El taller de Jacobo y Maria se fundó a principios de los años 90’s, justo en un momento en que la mayoría de los jóvenes del pueblo parecía haber perdido la fe en las artes y oficios tradicionales y migraba a Estados Unidos. Su excelencia y éxito, tanto a nivel nacional cuanto internacional, han servido de inspiración para emprender el renacimientos de los tonas y nahuales, los animales con espíritus que siempre han acompañado esta cultura ancestral. Ahora, después de casi 30 años, el taller cuenta con una impresionante organización comunitaria de mas de 100 personas, bajo el ojo atento y amoroso de sus maestros, todos igualmente comprometidos en enseñar, compartir y contribuir. 

Taller Efrain y Silvia Fuentes

Desde muy pequeño Efrain fuentes empezó a tallar la madera, aprendiendo el oficio de  su padre, Epifanía Fuentes, el cual heredó y desarrolló el conocimiento de su abuelo Zenen Fuentes. Ahora los miembros de la familia se dedican a tallar y pintar figuras de madera de copal, cedro, sauce, nogal y zompantle, con un estilo muy propio, testigo del linaje que dejaron los abuelos. Aun desarrollando nuevos patrones, los Fuentes mantienen la huella original…

Taller Javier y María Soledad Jimenez

Artesano por pasión, Javier empezó a familiarizar con los pinceles en muy temprana edad, pintando paisajes que con el tiempo se convertirán en maravillosos tallados de flores y patrones como claveles y flores istmeñas, inspirados a los bordados que las mujeres de esta y de otras regiones, utilizan en su vestimenta.

El proyecto de Javier empezó a crecer cuando se casó con Maria Soledad Fabian, la cual  aportó un toque de elegancia con sus trazos delicados y degradaciones del color.

Alebrijes de varios autores

“Pero anduve entre flores zapotecas y dulce era la luz como un venado

y era la sombra como un párpado verde.”

Pablo Neruda.

“Conocí el pueblo de San Martin Tilcajete a mediado de los años 90’s, poco después de haberme topado con mi primer alebrije. Esa rana con el cuerpo de un rojo vivo y la expresión soñadora, me llenó de curiosidad. No dejaba de pensar en ella y imaginar las manos cuidadosa que la crearon y la pintaron con tanta calidad y precisión. En cuestión de días, estaba sentada en un ruidoso autobús de segunda, rumbo a la ciudad de Oaxaca – y en esa época el viaje duraba toda la noche. Me despertó el frío de la madrugada, junto a un inolvidable “champurrado” de chocolate  y a la sonrisa igualmente inolvidable de la mujer que por muchos años después siguió alegrándome las llegadas a la ciudad con sus deliciosos atoles, tamales y champurrados…. La magia había comenzado! 

Cuando finalmente pude llegar al pueblo unas horas después, ya estaba mi corazón lleno de alegría y de emoción, mis ojos lleno de colores y mi mente perfectamente adaptada al ritmo amigable y relajado de este maravilloso rincón del mundo. Esta sensación se volvió parte de mi de una forma del todo inesperada.

Cada vez que regreso, regreso a casa.”

Lucia Crespi.